ADULTOS SIN MANUAL DE INSTRUCCIONES

Si sos un adulto con dificultades en tu organizacion, pero no por exceso de tareas sino por que sos capaz de hacer complejo lo mas sencillo, tal vez puedas encontrar algunas cosas utiles aqui.
Si sientes que un motor esta encendido sin poder silenciarlo, o que tu motivación se escurre y te aburres demasiado pronto... Si haces mil cosas pero pocas terminas...

Si las listas de tareas incompletas te superan, si quisieras tener un mes más en el año porque jamás llegas a tiempo, tal vez aqui te encuentres.
Si olvidas tus llaves, tus telefonos, tus compromisos, lo que te han dicho o ibas a decir....la cara del mozo, el nombre de la mujer de tu socio....estas en el horno si sos un adulto. Pero puede que tengas TDAH.
Si te sientes irresponsable, avergonzado, humillado y por sobre todo desconcertado porque por momentos tu funcionamiento parece exactamente igual que el del resto....
Tal vez aqui encuentres una pista. Si recuerdas el link...
Aquí estoy para a ayudarte a que lo recuerdes. Te espero en este espacio, para que entres, leas, comentes, compartas con otros y siempre regreses por mas!
Nos vemos
Norma Echavarria
Médica Psiquiatra

martes, 28 de febrero de 2012

UN VIAJE SIN PASAJERO.



Un viaje sin pasajero.
Un relato para detenerse.

Norma Echavarria. Copyright

Un montón de energías, se acumulaban en una sola persona.
Increíblemente todos lo recordaban por su tan mentada habilidad en sus cuasi carreras de obstáculos cotidianas.
Pero no por quien era. Iba a tal velocidad que ni sus rasgos eran distinguibles, o casi.
Nadie podía igualarlo en este aspecto.
Muchos eran los que formaban parte de la lista de ex socios, ex amigos, ex compañeros, ex parejas.
Y todo se iniciaba siempre de la misma manera.
Era igual en sus relaciones amorosas, sus amistades y sus intereses.
Del intenso romance, de la comunión y de un vínculo de intensa conexión inicial en compañía de nuestro protagonista, uno por uno, por mejor inicio que hubieran tenido, todos quedaban detrás como una estela...
Intenso, así era nuestro protagonista.
Uno por uno, sin excepción todos padecían de su torbellino huracanado.

Intenso, pasional, único en lo suyo. así era siempre, emprendiera lo que emprendiera.
Tenía una enorme capacidad para funcionar como lo hace un imán a su paso, cuando le rodean metales...

Asi se iban pegando otros hechizados por su también increíble capacidad de seducción.
Brillante, ingenioso y creativo, simpático y enormemente cautivante, era como una sirena que atrayendo navegantes con su canto, luego dejaba encalladas sus embarcaciones en los arrecifes sin remedio.

Una especie de híbrido de genio y loco.
Pero uno de alta velocidad.

Un ser que bien podríamos homologar con una piedra preciosa, cuyo brillo encandila y atrae al mismo tiempo.
Sus mañanas empezaban siempre en varios canales simultáneamente.

Mientras se duchaba, su mente acompañaba el ritmo automático del agua, de manera que más de una vez al haberlo hecho sin registro consciente, no tenía luego memoria ni siquiera de haberse siquiera mojado un poco.

Le daba lo mismo, hiciera lo que hiciera, jamás podía tomar registro.
Una especie de máquina de calcular, cuyo disco rígido tenía capacidad infinita, pero eso sí, era tan rígido su estilo de pensamiento que mas valía siempre estar en coincidencia, o aceptar el desafío de toda esa energía aplicada al enojo.
Asi era como vivía diariamente.
A su ritmo y sin registro de los otros.
Aunque el discurso era que todo lo hacía solo y para los que iban a su lado, a los que quejosamente abastecía. Daba y quitaba con la misma generosidad.
Una máquina de hacer y de destruir, paradójicamente, solo que vaya alguien a atreverse a hacerle ver a nuestro amigo, que era precisamente su manera, la responsable de muchos de sus conflictos diarios.


Una enorme energía reciclada a diario, con pocas horas de sueño, bastaban para que nadie pudiera sobrevivir alrededor, sin recibir algún impacto de ella.
Vivía organizando todo.
Absolutamente todo estaba bajo su mirada supervisora, que parecía tenerlo todo calculado.
Casi todo.
Sin ninguna excusa, la comunicación moderna le había agregado mas presiones que beneficios.
Dependiente de su imagen exitosa, no concebía por ejemplo desayunar sin entrar sus correos. Por ello podría sentarse en la cocina, o en el lobby de un hotel lujoso, que era lo mismo.
No había excusa, estuviera donde estuviera, nadie podría convencerlo de dejar un rato sus teléfonos, tabletas, y cuanto recurso aparecía para mantenerlo on line 24 hs.
Con todo el mundo menos consigo mismo.

El mismo se había encargado de que la laptop, los teléfonos y las cuentas siempre estuvieran abiertas, y aunque sincronizara su contenido, la desconfianza y necesidad de chequearlo eran mas fuertes, y volvía a revisar sin excusa.
Ni sábados ni domingos quedaban afuera, no admitía no enviar respuesta minutos después de recibidos.
Para el esperar era símbolo de mediocridad.
Nadie sabía sin embargo, que detrás de tanta energía y tanta chispa, yacía un niño que jamás había podido registrar el placer del disfrute.
Compraba paquetes para su familia, vacaciones, mobiliario, pantallas planas, cambiaba la flotilla de vehículos como quien se cambia las medias.
Solo que el nunca se quedaba a compartir el banquete.
Eran tantas las ideas buenas que lo inundaban, que se pasaba conectando proyectos unos con otros.
Siempre que se entusiasmaba en algo nuevo, sus energías parecían reproducirse.

Nuevamente estaba casado, su primer matrimonio había durado lo que duró la paciencia a aquella ilusa y hermosa joven
Dos hijos, que prácticamente lo vieron por temporadas, unas para esquiar, otras para el buceo, eran parte del inventario, del saldo.
En ninguna de ellas, recordaban compartir momentos con su padre.
Un padre super presente, perfeccionista pero absolutamente no disponible.
Un papa que les proveyó del acceso al menú mas variado de posibilidades de primer nivel, pero sin figurar ni para ellos ni su madre, personalmente como parte de las opciones posibles.
Hoy de nuevo casado esperaba otro hijo. Bueno, su nueva mujer, se daba cuenta al menos que su intención no era la de ser padre. Al menos tenía la clara honestidad de plantearlo.
Los hijos, pensaba, mantenían ocupadas a las mujeres, y les generaba suficiente trabajo como para dejarlo a el seguir su ritmo.
La excusa de los gastos alimentaba la coartada del trabajo necesario, y así vivía.
Nadie estaba con el esa mañana. Una suerte de alivio y de liberación, para todo lo que siempre le esperaba al despertarse.
Se había levantado como siempre, poniendo las piernas en el piso, y buscando un cigarrillo como un autómata incurable que era, y utilizando mil y una excusas cada vez que le recordaban lo dañino del vicio.

Nunca podía empezar a pensar siquiera en dejarlo.
Demasiado que hacer, poco tiempo para perder en los médicos. De paso, aclaración mediante, jamás pudo respetar a ninguno de ellos.
Soberbio, arrogante, rígido y juez implacable nadie era lo suficientemente perfecto.
Se dirigió al baño, pensando en 30 cosas como lo hacía en estas situaciones.
Su familia, estaba disfrutando del veraneo, al que el siempre acudía solo por ratos los fines de semana, el mínimo tiempo que podría salirse de sus rutinas sin entrar en crisis de irritabilidad e impaciencia.
El ponía mucho énfasis en hacer que partieran, porque consideraba que la demanda emocional que generaban, le ponía bastante huraño y malhumorado.
Camino a la ducha sin registro, miro por el ventanal y detenido sin pensar, como si sus pies quedasen clavados al piso, su mirada se clavó en la vereda.
Un niño, corría a los brazos del padre, un perro moviendo la cola, y un abrazo eterno que se encargó de mostrarle su enorme descubierto en una sola escena.
No podía dejar de observarla.
Mientras lo hacia, y le sonaba el radio, sintió de golpe un fuerte dolor en el pecho.
Se puso pálido y un sudor frío invadió su cuerpo en solo segundos.
No llego a alcanzar la bata, cayó de plano en el piso, pero tal como era su estilo, ni siquiera pudo llegar a quedar inconsciente, al menos no inmediatamente.
Un hormigueo recorría su brazo izquierdo. mientras se nublaba su vista y se desvanecían al mismo tiempo, conviertiéndose en su último recuerdo.
Un montón de tiempo, de allí en adelante, lo dejarían con la oportunidad de pensar en el acertijo de su vida.

Ese que nunca llego a resolver.

Solo, tirado en el piso, sin haber podido contestar sus correos, cosa que jamás volvería a tener que hacer, quedo tendido e inmóvil, situación que desconocía.
Su radio sonaba sin que hubiera ninguna posibilidad de respuesta.
Sus correos se agolpaban en la bandeja de entrada.
Y en minutos tan solo su cuerpo formó parte de una habitación vacía.
Y solo.
Como había vivido, solo. 
Completamente solo.
Para esta situación mediocre, no tuvo plan alternativo, no pudo ni siquiera expresar el enojo que le generase morirse en el peor de los días de su vida.
FIN


Disfrutar es una posibilidad que tenemos en la vida, que no viene asociada a situaciones especiales, ni a logros determinados.
Vivir ,hacer, es parte de una necesidad de registro continuo, donde si decidimos caminar acompañados, debemos tener en cuenta que no somos los únicos a la hora de priorizar y elegir que hacemos con nuestro tiempo.
Muchos sujetos hiperactivos, impulsivos, sienten que el ritmo del vertigo solo puede ser el adecuado para registrar que estan en la carrera de la vida.
A esa velocidad dificilmente lleven compañía, porque la mayor parte de las personas tienen vértigo, sueño, y nauseas a la velocidad en que el paisaje se desdibuja.
Nadie puede resistir demasiado tiempo una vida donde lo único que se reciclan son las insatisfacciones.
Muchas veces tenemos que estar atentos, a aquello que nos genera mas felicidad, y hacerlo conciente.
Podemos darle a la vida diferentes ritmos, pero la idea de disfrutar es mas que nada un objetivo imprescindible.
Muchas veces la velocidad, el vertigo, el resultado confunde, y no permite registrar el recorrido.
Muchos seres quedan a mitad de camino.
Muchos solos, y en medio de un discurso de libertad absoluta, viven en un sistema que recicla esclavitud y la garantiza.
La imperiosa necesidad de moverse, de hacer, se apodera de su esencia literalmente.
Una serie de momentos que se enganchan sin haberse conectado, se transforman en las fotos de una vida que no puede jamas producir la sensacion de una pelicula.
Porque el éxito no se mide en cosas que adquirimos, titulos, posesiones, tickets, autos, casas, empresas, negocios, ropa, zapatos o empleados...
Solo tenemos que preguntarnos si somos felices mientras vivimos la vida que elegimos.
O elegimos del catálogo que nos venden como símbolos de éxito algo que nos otorga satisfacción momentánea.
Una vida que realmente elijamos, eligiendo con quien recorrerla.
Muchos seres quedan en el camino, atrapados por la crónica insatisfacción que genera el no poder parar.
Y cuando les toca irse, nada se llevan, de lo mucho producido, nada.

Tal vez ni siquiera puedan detenerse a leer esto ellos, porque no tienen tiempo, o porque no se den cuenta de que cambiar es algo posible.
Pero siempre alguien que los ame, podrá hacerlo.
Y ayudarlos a bajarse a tiempo.


Norma Echavarria
Algun momento de julio del 2010

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