ADULTOS SIN MANUAL DE INSTRUCCIONES

Si sos un adulto con dificultades en tu organizacion, pero no por exceso de tareas sino por que sos capaz de hacer complejo lo mas sencillo, tal vez puedas encontrar algunas cosas utiles aqui.
Si sientes que un motor esta encendido sin poder silenciarlo, o que tu motivación se escurre y te aburres demasiado pronto... Si haces mil cosas pero pocas terminas...

Si las listas de tareas incompletas te superan, si quisieras tener un mes más en el año porque jamás llegas a tiempo, tal vez aqui te encuentres.
Si olvidas tus llaves, tus telefonos, tus compromisos, lo que te han dicho o ibas a decir....la cara del mozo, el nombre de la mujer de tu socio....estas en el horno si sos un adulto. Pero puede que tengas TDAH.
Si te sientes irresponsable, avergonzado, humillado y por sobre todo desconcertado porque por momentos tu funcionamiento parece exactamente igual que el del resto....
Tal vez aqui encuentres una pista. Si recuerdas el link...
Aquí estoy para a ayudarte a que lo recuerdes. Te espero en este espacio, para que entres, leas, comentes, compartas con otros y siempre regreses por mas!
Nos vemos
Norma Echavarria
Médica Psiquiatra

jueves, 22 de septiembre de 2016

Laberintos de emociones



Cuando pienso en la dificultad cotidiana de quienes padecemos de TDAH, me pregunto cuál de todas es la mas compleja.
Algunas veces creo que es el mal manejo del tiempo, otras el desorden en los espacios, o tal vez ganen las dificultades para relacionarse o mas bien comunicarse con otros.
Pero realmente siento que cualquier tarea que nos implique mas de par de horas de trabajo, caerá en el mismo desenlace.
A veces solo estamos presentes y focalizados por escasos minutos.
Entonces me digo lo peor es no estar presentes.
El creciente escepticismo frente a la existencia del TDAH como problema me lleva a pensar que sería necesario dejar a los que descreen, que se metieran en nuestros zapatos un par de dias, y lograr entender el inconveniente de perder el rumbo, de que nuestros objetivos, si los encontramos, se desfocalicen sin intención alguna.
Pensaba que una persona sin TDAH puede manejar la motivación a largo plazo, cuando recuerda adonde se dirige, o tiene claro el para qué trabaja, o para qué cumplir ciertos procesos con registro.
Si tenemos TDAH perder el foco es no lograr retenerlo en nuestra mente, es no lograr recordar mientras caminamos adonde es que nos dirigíamos.
¿Suena exagerado?
¿Pero por que creen Uds. que nos desviamos, nos quedamos detenidos, o nos damos por vencidos regresando a la salida con las manos vacías?

Es la maldita memoria de trabajo que no logra ponerse de pie para acompañarnos todo el trayecto sosteniendo nuestras acciones atravesando obstaculos con un
objetivo claro.

Y mis preguntas se reproducen, cuando surge la imagen del barco sin rumbo.


¿Cómo es que una persona por jugar o divertirse elegiría  entrar en uno de esos laberintos de arbustos de los clásicos jardines ingleses?
A sabiendas que hay una salida puede que sea divertido buscarla. Para quien tema, ni siquiera se aventurará a espiar mas allá de la entrada.







Quien ingresa confiando en su registro de memoria cuando gira hacia un lado u opta por una de las opciones recordará a su paso evitar girar en la dirección incorrecta,  construyendo a través de capitalizar el viaje, la experiencia que va recogiendo, y disfrutando de la incertidumbre.
Diría por otra parte, motivado por el desafío de encontrarse nuevamente libre, entusiasmado por la sola idea de ganarle al desconcierto, y convertir ese tiempo en una prueba a su destreza.

Pienso como los que teniendo TDAH entramos en un laberinto a diario, al asumir responsabilidades o tareas que demanden una ejecución en el largo plazo.


Podemos ingresar excitados, realmente corriendo, vigorosos y desbordantes de entusiasmo. Ni pensamos que es un laberinto, ni sabemos que entrar tiene como objetivo salir del otro lado.
Puede que ingresemos empujados o jalados por otros que nos repiten que debemos de hacernos cargo.
O ingresemos de la mano de alguien, que decide para que lado debemos movernos, tomando las decisiones por nosotros mientras nos dejamos llevar por una mente que vive envuelta en indefiniciones. Les damos el control de nuestras elecciones, con tal de seguir avanzando.

Generalmente entramos sin poder retener en nuestra mente mas que unos momentos que estamos allí para algo.


 


La ansiedad que surge al perder la meta, o sentirnos perdidos, mientras escuchamos las risas de los que juegan a entrar y salir como si nada, puede que nos consuma.
Tal vez corramos de regreso, y sintamos alivio al abandonar la búsqueda. Alivio que desaparece cuando vemos el avance ajeno.
Tal vez nos paralicemos y quedemos distraídos mirando las hojas, o esperando que algo externo nos ayude a saber para que lado estamos yendo.
Para el resto, seremos vagos, o tal vez cómodos. Cuánta tristeza existe escondida debajo de esa imagen pasiva. Una tonelada de incomodidad aplastante lo hace claramente incómodo para nosotros.

Para mí,  no importa entonces cual sea el estilo de quien queda atrapado,pues serán las emociones que surjan al registrarnos perdidos, las que se  atasquen en nuestra garganta impidiéndonos disfrutar del juego.
Vendrán apareciendo en fila el miedo, el enojo, la frustración, el desconcierto, la tristeza, la desesperanza, la vergüenza, entre tantas opciones del menú emocional que nos atrapa.
Caemos en el laberinto sin salida de emociones sin regulación alguna ...
Cayendo como en el pozo de Alicia vamos perdiendo contacto también con nosotros mismos.

Se que pensamos en imágenes y no en palabras, por ello me gusta la idea de imaginarme entrando en el laberinto cotidiano, llevando en mi mano, o agarrado a mi cuerpo donde pueda verlo, un imaginario cartel que me diga SALIDA.


Quiero saber que voy a perderme antes de entrar, porque al aceptarlo seré mas capaz y tendré menos vergüenza de caminar con un cartelito, que me recuerda para que estoy allí, y adonde estoy yendo.
Prefiero "atarme" a una especie de cuerda, como lo hacen los geólogos cuando exploran nuevas cavernas que investigan, a entregarme al llanto al sentirme perdida, angustiada o furiosa conmigo por caminar sin rumbo.



Solo conociendo nuestras dificultades, y desarrollando habilidades que nos permitan convivir con ellas podremos sentirnos orgullosos de nuestro avance.


No te olvides que tener un problema no es serlo.








¿Por que no vas pensando adonde te dirigías cuando abriste el blog?
¿Viniste con la intención de hacerlo?
¿O estabas disperso?
Volvé, o empezá eso que dejaste colgado para después.
Ahora es mejor que mañana.

¡Tengan todos una excelente semana!


Norma C Echavarria











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