ADULTOS SIN MANUAL DE INSTRUCCIONES

Si sos un adulto con dificultades en tu organizacion, pero no por exceso de tareas sino por que sos capaz de hacer complejo lo mas sencillo, tal vez puedas encontrar algunas cosas utiles aqui.
Si sientes que un motor esta encendido sin poder silenciarlo, o que tu motivación se escurre y te aburres demasiado pronto... Si haces mil cosas pero pocas terminas...

Si las listas de tareas incompletas te superan, si quisieras tener un mes más en el año porque jamás llegas a tiempo, tal vez aqui te encuentres.
Si olvidas tus llaves, tus telefonos, tus compromisos, lo que te han dicho o ibas a decir....la cara del mozo, el nombre de la mujer de tu socio....estas en el horno si sos un adulto. Pero puede que tengas TDAH.
Si te sientes irresponsable, avergonzado, humillado y por sobre todo desconcertado porque por momentos tu funcionamiento parece exactamente igual que el del resto....
Tal vez aqui encuentres una pista. Si recuerdas el link...
Aquí estoy para a ayudarte a que lo recuerdes. Te espero en este espacio, para que entres, leas, comentes, compartas con otros y siempre regreses por mas!
Nos vemos
Norma Echavarria
Médica Psiquiatra

domingo, 28 de mayo de 2017

Ser grande es hacernos cargo.


El sueño de ser adultos, ¿era en serio?

Cuando somos pequeños, soñamos con ser grandes.
Las nenas queremos pintarnos las uñas, maquillarnos, usar los tacos de nuestra madre.


Los varones, afeitarse, o usar bigotes, ir solos a la cancha, o ambos manejar el auto de nuestros padres.



A los pequeños, las madres los levantamos por las mañanas y si tienen suerte les esperará una sonrisa cuando abran los ojos.
A veces habrán cosquillas, un tazón de leche chocolatada, galletitas o alfajores de ese mismísimo sabor que mas les encanta.

De pequeños podíamos llorar si nuestra madre llegaba tarde a buscarnos, si se olvidaba de ponernos la merienda, si perdíamos nuestro peluche, o si nuestra amiga se hacía de otra nueva amiga, pues éramos seres dependientes.
Dependientes para el cuidado y dependientes emocionalmente.

Soñábamos con ser libres, con poder decidir finalmente a que hora del día levantarnos, que  elegir hacer primero, que comer o que no comer. Deseábamos usar la ropa, el corte de pelo, que se nos antojara.

Todos esperamos eso...Creo.

Pero cuando llegamos a adultos y logramos acceder a tener un lugar donde vivir, un trabajo, un auto, o viajamos solos en tren y en micro, o tenemos una cartera con llaves nuestras adentro, o tenemos parejas, para finalmente darnos besos como lo hacían los adultos en las películas, o mucho mas que eso, no todo es tan sencillo.
Cuando tenemos licencia para conducir, o dinero para decidir adonde viajamos y a que hora regresar, no siempre tenemos ganas de hacerlo, o debemos priorizar pagando al plomero, porque el caño del baño pierde.





Y llenar el tanque de combustible es un garrón, y mantener limpio el auto un dolor de cabeza. Y debemos comprar los productos perecederos seguidos, a no ser que aceptes tomar leche en polvo y huevos deshidratados.
Todos los días hay que tender la cama, y barremos, y limpiamos, y barremos y volvemos a empezar.
Y lavamos y cocinamos; y lavamos y volvemos a ensuciar y nadie está para hacerse cargo de nuestro plato sucio.



Cuando finalmente podemos usar los tacos todo el día, y máscara de pestañas, estamos muchas veces ansiando sacarnos los zapatos, y seguir a cara lavada.
Cuando finalmente podemos elegir teñirnos un mechón verde esmeralda, o ponernos un piercing en el ombligo, nos preguntamos si eso era lo que tanto deseamos.



Porque ser adultos implica acceder a muchos derechos, pero nadie nos dijo que venía de la mano de un millón de responsabilidades, y que llevar adelante una vida implica lograr funcionar para cumplirlas a diario.
Responsabilidades que son trascendentes.
Como para las mujeres lo es anotar la fecha de nuestro último período para en todo caso evitar un embarazo que no estábamos buscando, tomar la pastilla todos los días... o acordarse de usar un profiláctico, acordarse de comprarlo, y no solo evitar un embarazo sino enfermedades que creemos le pasan solo a otros.

lunes, 15 de mayo de 2017

El Impacto de las emociones

El impacto de las emociones


Crecer con TDAH, hace nuestro crecimiento uno con un desafío extra.
Crecer habitualmente es un proceso que conlleva esfuerzo, pero cuando nuestro cerebro está condicionado con este “formato”, la cotidianidad se parece más a una carrera de obstáculos.
¿El Saldo?

Un ejército de emociones que nos van marcando el camino, con su sola presencia.

  • "Si me equivoco, y lo vuelvo a hacer"...recibiré el reto, la crítica, el enojo de quien me acompañe en ese momento de aprendizaje..
  • "Si después de haberme equivocado vuelvo a hacerlo" ( como nos suele suceder por no lograr traer esa información de la experiencia anterior), quien nos había retado, probablemente le agregue algo a su respuesta. Seguramente sus juicios: “ sos un desastre”, “ sos un cómodo”, sos un desagradecido”, sos un torpe”, “ sos un quedado”, “sos….”, “sos….” ,“sos…….”, “sos…..”. Y le sume su carita de enojo..

A partir de allí nos identificamos con ese juicio...

Como muestra de que somos capaces de aprender : tomamos esos veredictos como verdaderos, los guardamos y nos cuesta enorme esfuerzo olvidarlo.

Que paradoja...olvidamos las llaves, el teléfono, la billetera, los halagos y recuerdamos perfecto los mensajes negativos..

Si logramos funcionar medianamente bien, esa voz en nuestra cabeza, se encarga de decir por ejemplo que no es suficiente, que podría de haber sido algo mejor, que cualquiera es capaz de eso que logramos, y un sin fin de pensamientos destructivos.

Por ello, no basta con tratar farmacológicamente nuestro TDAH. Una medicación que ayuda a funcionar mejor, no logra que TODO cambie.

Debemos ser muy concientes, de que la cantidad de redes neuronales, que esas palabras armaron en nuestro cerebro,  no van a irse sólo porque empezamos a hacer las cosas mejor.

Las emociones pueden sacarnos del tratamiento.
Las emociones, pueden cerrarnos las puertas para iniciarlo.
Las emociones pueden tomarnos de rehén.

No olviden que no hay emociones negativas.
Es correcto el enojo, cuando aparece para que corrijamos algo que nos invade, nos molesta, cuando traspasa nuestros límites y nos avasalla.
Es correcta la tristeza si nos advierte que algo que teníamos, o alguien se aleja o nos duele quedarnos sin ello, o sentimos que nunca lograremos algo.
Es correcto el miedo, si debemos caminar por un terreno antes inexplorado, si nos falta confianza en nosotros mismos.
Pero debemos saber que la que incorrecta en este menú por quedarse : es la VERGÜENZA.

Ella impide que las demás emociones salgan, hagan ruido, nos permitan aceptarlas y cambiar aquello que podemos…

La Vergüenza nos deja guardados adentro del placard.
La vergüenza se alivia si estamos detenidos, no deja que lo positivo ingrese, ella ocupa toda la superficie.
La vergüenza nos deja escondidos en el silencio.

Amigarse con nuestras emociones es el primer paso.

Eso si, después de reconocerlas.
Algo así como sacarse la máscara y vernos las caras.
Si tu cara es de miedo, y la aceptas, podrás pedir una mano, o alguien sólo con verte te ofrecerá ayuda.
Si tu cara es de tristeza, seguro alguien te tomará del hombro.
Si estás enojado, es mas difícil que alguien te abrace, pero seguro, que podrás hablar de aquello que sientes te ha hecho daño, el enojo mantiene a los otros mas lejos..


La medicación puede ayudarnos a cambiar como accionamos, pero aún accionando mejor, si no entramos en el mundo de nuestras emociones escondidas, nos quedaremos a mitad de camino.

Una invitación abierta al cambio, al registro, a legalizar lo que sientas, es saber que todos podemos cambiar si habilitamos nuestra capacidad de ser protagonistas.
Abracemos también a la verguenza, pero ayudémosla a que se haga cada día mas pequeña.

Tengan todos un hermoso día de sol

Norma Echavarría
15 de Mayo 2017