I. Etapa del Descubrimiento: Challenger


Cómo se inicia?
Leiste el blog?
Viste un video?
Leiste un artículo en el diario?
Alguien subió algún artículo en Facebook?
Te llego un Tweet?
No olvidemos la extraña situación pero posible de que tu médico,
tu terapeuta o tu psiquiatra te lo hayan mencionado como factible, y te refieran
a alguien que sabe del tema.
Consecuencias:
Brote abrupto de optimismo.
Climax de expectativas.
Entras en la web, pasas 16 horas sin comer leyendo todo lo que sea ADHD, ADD, TDA, TDAH, todo lo que aparece te inspira y te emociona.
Te entusiasmas tanto que realmente sentís como si tus pies fuesen a despegar del piso levantando vuelo al mejor estilo Challenger.
Consejo: Cuidado.
La euforia, y las altas expectativas desvían y alteran tu buen juicio crítico.
No todo lo que lees es serio.
No todo lo que está descripto es factible para tu caso.

Es mas, no tienes aún diagnóstico, lo tuyo es una posibilidad.
No te dejes llevar por suposiciones de cambios inmediatos.
Llame ya y solucione todo por su TDAH no sirve, en caso en que alguien te dice que exista.
Y el TDAH tiene muchas cosas positivas pero sigue siendo un problema médico, con muchas complejas caras que no hacen fácil tan fácil encontrarlo.
Todo problema médico, tiene un tratamiento médico.

Acá llegas ya casi convencido de que sos uno mas de los adultos que viven con TDAH y no fueron vistos.
Mandas correos.Llamas por teléfono.
Pides un turno, en caso en que haya alguien que te responda y le creas capaz de ayudarte.
Aquí aparecen los obstáculos concretos. Es porque salís de tu mente al mundo real a coordinar acciones.
Allí te das cuenta, que no hay nadie adonde vives.
O es demasiado lejos, o demasiado caro, o demasiado largo el proceso.
Te das cuenta que tu sistema de cobertura de Salud olvidó incluir el cerebro entre los órganos del cuerpo que enferman, o no se desarrollan a tiempo, o lo que sea.
Tu cobertura te dice que cubre 1 consulta por mes, o una al año, o que vayas a atenderte por cartilla. Cuando hace años que venís haciéndolo y todos los profesionales por los que rotaste te dijeron que tenías problemas con la Autoridad, o que eras vago, o que todo es algo de tu infancia, que necesitas resolver conflictos con tu padre, tu abuelo o con quien sea que creen responsable de tus oscilaciones emocionales.
O tal vez fueron las muchas psicopedagogas, que te hicieron creer que necesitabas vivir con ellas hasta terminar un posgrado, que no eras capaz de resumir, de recordar, de priorizar, vaya la lista parecería interminable.

La euforia inicia la caída en picada.
Crece la ansiedad, el displacer y el enojo.
Con la misma velocidad que subiste bajás como la manzana de Newton.
Tu cabeza no para.
Tus piernas se detienen
El empujón del inicio, del blog, del video, del artículo, no te alcanza.
Te piden que vayas a una reunión, queda lejos.
Te piden que llenes escalas.
Que son mas largas que la cola del subte cuando hay huelga de ómnibus.

Te agarra un atracón de angustia, o uno de bronca, o uno de vacío.
Te negás a completar tantas preguntas, te enojás con ellos.
Te enojás con Barkley.
Te enojas con you tube, con google, con la dopamina, con todos.
Consejo: Cuidado.