Empezar cada día puede ser un enorme desafío, para todos. Con o sin TDAH.
Si nuestro sistema operativo funciona erráticamente, sería difícil que no lo fuera.

Porque miras todo lo que te espera, y probablemente lo primero que quieras sea taparte con tu frazada y seguir durmiendo.
Tal vez debas estudiar pues tienes examen, y lo has pateado hasta hoy, y tienes un halo de ganas de hacerlo pero ni siquiera tienes los temas, u olvidaste tus libros vaya a saber donde.. No puedes empezar si no sabes cómo, las ganas caen al piso por muerte súbita.
Tal vez debas enfrentar que has mentido, que tu coartada para zafar, ya no te cubre.
Tal vez han descubierto que las excusas que diste eran solo mas mentiras, y debes sumarle a tu falta, una cascada emocional de vergüenza, culpa, reproche, autocastigo.
Vuelves a mirar la frazada y te escondes para no hacerle frente.

Tal vez un impulso gobernó tu alma apenas unos segundos, y compraste algo que no necesitabas, o dejaste tu trabajo, o te metiste en problemas.
Tal vez creo que todo se reduce a que vivimos inundados por las emociones. Siendo que debieran ser siempre pasajeras...

Una fiaca, cuando el objeto de su presencia es avisarnos que debemos hacer un cambio.
Miedos que mienten...
Miedos que quieren convencernos que no podemos, que vamos a ser criticados, que nos vamos a equivocar, que nos vamos a olvidar, que no vamos a tener éxito en eso que deseamos.
Miedos que nos venden un escondite para protegernos.
Cuando los peores depredadores son ellos.
Se alimentan de nuestra parálisis.
Se instalan y toman posesión de nuestra vida.
Y allí PROTEGIDOS en realidad del bienestar posible, vivimos una pelea evitando hacerle frente a nuestro estilo.
Parálisis o inacción terminan como saldo finalmente, y nosotros mismos somos como verdugos de nuestra propia alegría.
Y llegan luego los reproches, las críticas, las pérdidas, y el daño colateral de no poder sostener ni el menor compromiso.

Y así acumulamos toneladas de momentos amargos, mientras seguimos día tras día.
Por eso muchas veces el enojo, o la ira son la única forma de liberar la enorme presión de cosas atascadas en nuestra garganta.
Y lo poco que había quedado se destruye en la explosión que no avisa.
Y después me pregunto, aún alguien cree que quien vive en estas condiciones lo hace porque quiere hacerlo?
¿O debemos agregarle al combo el juicio de que en realidad son vagos, y no quieren?
Escuché muchas veces a terapeutas decir que temen estar bien, por eso siguen mal...Como si estar mal fuera una elección consciente.
Es allí cuando me rebelo y me enojo con las interpretaciones salvajes.
¿Para que escribo?
Para vos que estás leyendo, aunque te parece largo.
Para que si estás aplastado por el miedo, puedas espiar por la rendija de la puerta y darte cuenta que te ha mentido todo el tiempo. Te convenció que eres pequeño cuando todos guardamos en nuestro interior a un capo. Si, un grande. Crees que estás encerrado pero la puerta es pequeña y la puedes abrir por dentro.
Porque si lo que te agobia ya es la tristeza o la angustia de lo que no has podido hacer, quiero contarte que podemos trazar una raya y empezar a escribir en una hoja nueva! todos los días pueden ser el primer día del resto de nuestras vidas.
¡Solo debemos declararnos capaces!