No saber que deseamos hacer, o no poder identificar lo que nos gusta, puede que sea un obstáculo mas grande.
A veces el problema es que jamás nos preguntamos si lo que hacemos nos gusta.
Simplemente lo hacemos.
Ignorando o pasando por alto la elección como oportunidad personal.
Sabiendo que deseamos, o no, difícilmente evitemos el HACER.
Si empezamos entusiasmados, como suelen ser habitualmente los inicios...el gran tema es cuando con o sin registro de causalidad, la motivación desaparece, sin aviso previo.
Como si alguien de repente apagara la luz, invitándonos a irnos.
Y zas!
Una vez que se apaga, prenderla puede requerir de la energía de toda una central atómica. Y aún así puede que no se recupere.
Y quedamos a oscuras.
Literalmente sin nada de energías perteneciente al entusiasmo con el que iniciamos el mencionado proyecto.
Y así entrar en sinusoides de motivación/desmotivación, puede tornarse una danza que nos deje atrapados en una insatisfacción sin motivo identificable.
El Déficit de Atención, en realidad debería cambiar su nombre.
Debería llamarse Déficit de Intención, como bien lo dice el Dr Russell Barkley. Gran estudioso de este problema y gran maestro.
Porque la oscilación de la motivación, la desaparición de nuestra energía intencional, es lo que nos deja varados y a la deriva como tanteando la salida a oscuras.
Y la Intención, marca las ganas.
Y la motivación, las ganas y la voluntad, dependen del circuito de la dopamina.
Imaginarse que una persona con TDAH pueda compensar la disfunción de un circuito con voluntad y esfuerzo ,entonces no sería casi un absurdo?
Como encender la luz que se apaga sola sin nuestro consentimiento? Como volver a ver cuando perdemos la brújula?
No sería entonces bastante ridículo, aceptar cuando nos piden que pongamos mas GANAS?
Piensen bien.
Vale la pena. El TDAH debería cambiar su nombre....no?