
Bastante ya tenemos con esto y con el intento de incluirlo entre las posibilidades de diagnóstico en profesionales de la salud, y de la educación.
Pero mi observación, ya dedicada a este tema desde hace varios años, es la persistencia de un enfoque que sólo es responsable de que mas y mas sujetos sigan sin ser diagnosticados.
Se buscan distraídos que corran y trepen entre adultos.
Se sigue pensando en problemas de atención que muestren adultos en la luna...cuando muchos compensan obsesivamente.
Se sigue midiendo la impulsividad en las acciones, o en los fracasos escolares o laborales por la falta de logros académicos, mientras muchos terminan carreras universitarias con menciones y honores, algunos dedicando su vida entera al proceso del aprendizaje
Así seguiremos pasando por alto a muchísimos adultos.
Porque tanto el DSM IV TR manual de diagnóstico de salud mental como las escalas de evaluación clásicas ignoran que las emociones tambíen están involucradas en el TDAH.
Si, las emociones.
No sólo porque aparezcan cuadros depresivos a consecuencia de un fracaso predecible, o de la ansiedad que genera el exponerse a un examen, o una tarea, o a un grupo de personas desconocidas con las que hay que interactuar, o al temor recurrente de pensar que se van a olvidar algo.
Hablo de la Impulsividad emocional que se traduce en hostilidad, enojo, ira, agresión, intolerancia o impaciencia.
De esa que como en los niños muchos adultos despliegan en un acto de violenta respuesta a algún hecho. Un estallido, un exabrupto donde las emociones crudas sin filtro de ninguna función inhibitoria se expresa destruyendo lo que haya a su paso.
No pudiendo reprimir o suprimir la respuesta emocional inadecuada, expresan la emoción disfuncionalmente.
Interpretaciones distorsionadas, malentendidos, autoreferenciales, dificultad para ordenar los argumentos que expresados correctamente podrían tomar categoría de pruebas legítimas en sus defensas.
Ataques de furia, enojos salvajes, insultos, o simplemente ira concentrada en un momento.
En las parejas, en el trabajo, en la calle. No importa donde, con quien, cuando ni para que. Solo sale.
Y sobreviene el rechazo social, el despido, el divorcio, las crisis, el aislamiento, mucho antes que esa misma persona pueda darse cuenta, o arrepentirse. O el temor, el miedo que los que te rodean tienen a tus caras, gestos o exabruptos. Y eligen a otros que no les dañen.
Matar un mosquito con un misil, otra forma aparentemente de lidiar con lo que les impacta emocionalmente.

Las emociones son cambios en nuestra intención que surgen para ayudarnos a corregir el rumbo de aquello que estamos haciendo. Y todos las tenemos. Para acercarnos a lo que nos beneficia, o alejarnos de lo que podría perjudicarnos.
Pero debemos aprender a regularlas.
Porque si bien algunas personas pueden tener una expresión exagerada de las emociones primarias, es la disregulación que la corteza prefrontal tiene que llevar a cabo, la que falla en la medida necesaria, o en el timing indicado.
No lo olviden, porque muchos adultos serán erróneamente tratados.
Como Trastorno Bipolar, como Trastorno Obsesivo, como Ansiedad Social, o como T Personalidad, entre otros.
Muchos solamente necesitan ser adecuadamente diagnosticados.
La sociedad, los demás perdonarán fácilmente tus olvidos, o tu postergación en una tarea.
Pero será mucho mas difícil que perdonen una crisis de ira, en la que cual como un tractor o un tanque de guerra tu enojo arrasó con todo lo que encontró a su paso.
No dejes de leer, no olvides que si recibes un diagnóstico de TDAH las emociones serán parte del paquete.
Las investigaciones así lo dicen, solo que falta que sean incluidas entre los criterios diagnósticos y en la mente de quienes escuchan a estos sujetos.
Para pensarlo, no?
Norma Echavarria
medica psiquiatra