
Ni bien venimos a este mundo, nos damos cuenta que nos acompañará de por vida, marcándonos la hora de llegada, y dejándonos el acertijo de la hora en que partiremos.
El tiempo en sujetos con Déficit de Atención es algo aún mas complejo que lo que medimos en relojes de sol, arena, agujas, o digitales. No importa como queramos envasarlo, se moverá implacablemente a la misma velocidad crucero.
Crecer con TDAH nos expone a que nuestro cerebelo y nuestra corteza prefrontal se confabulen y armen una historia que nos puede hacer sentir como el conejo del cuento de Alicia...
Tarde, tarde, tarde.....se nos hace tarde tarde tarde.... En ese caso puede de haber múltiples factores confabulados....Dar vueltas, implica entretenerse por ejemplo con tareas que se enganchan y se encadenan como lo hacían en mi adolescencia los DJ con los temas en discos de vinilo.

Dar vueltas significa por ejemplo no recordar que es lo que estábamos buscando, y dar vueltas en redondo o en ocho, pero en una elipse de tiempo indefinido....el laberinto de la temporalidad sin tiempos nos marea y nos lleva cual agarrado de las narices...sin gobierno, sin que seamos responsables conscientes....
Cuantas veces nos quedamos dudando....Me pongo la pollera verde con la blusa manteca....no mejor el pantalón gris con el sweater negro...pero cuando casi estamos definidas...los zapatos marrones ya no encajan...y no encontramos los negros...o les falta un taco....y volvemos a empezar....
Cuantas veces nos demoramos porque siempre, agobiados por sentirnos en deuda de tiempo con todo, vamos a una velocidad muy alta, muy proclive a tener percances, y accidentes. Y cuando suceden, los costos de enfrentarlos, nos demoran mas de lo que hubiera demorado una acción pausada y conciente.