Enamorados-Desenamorados, danzando en círculos.
On-off una profesía autocumplida.
De la fascinación al desencanto, de la idealización al
descarte.
Enamorarse-Desenamorarse como un estilo de vínculo o
simplemente un coqueteo cíclico que lleva a algo o alguien a un estado de exclusividad, para luego despedirlo sin
previo aviso, puede terminar con el deseo de una vida estable.
Una y otra vez vuelve con el aviso de reaparición.
Capturada la atención por un estímulo fuerte, atrapados por
el vértigo, la adrenalina que surge de toda atracción cuasi fatal frente a lo
nuevo, puede eclipsar la razón sin mediar reflexión posible.
Enamorarse a primera vista, con la intensidad huracanada que
es capaz de mover montañas, puede ser atractivo y embriagante.
Puede despertar admiración y envidia, hasta que sobrevenga
el primer episodio agudo de alergia.
O hasta que alguien se destruya en el ciclo, o sean varios.
Devoradores de etapas. Personas que circulan por la vida con
velocidades demasiado altas, consumiéndose en sus vínculos como cigarros en un
cenicero...

Para sí y para terceros...
Sin posibilidad de inhabilitación, siguen desparramando
amores y desdichas.
Me refiero no solamente a relaciones de parejas, intensas,
pasionales, abruptas, sino a pasiones que mutan.
Hobbies, deportes, trabajos, desafíos, sitios, mascotas, y
muchas actividades que suben a la marquesina de golpe para quedar abandonados
cuando la desmotivación inunda sin mesura.
Ser cual encantador de serpiente, poseer el resplandor que
enceguece, genera muchas veces el brillo carismático de lo incierto.
Y se tornan redes peligrosas, arenas movedizas, telas de
araña, redes...
Y a quien no le gusta sentirse protagonista de un film con
sabor a Hollywood?
Sorprender al otro, sorprenderse, hacer tanto foco en algo
que desplace todo el resto, puede tornarse un juego un tanto adictivo.
Que o quien hayan sido sorteados con la elección del rol
protagónico, ignora que los fuegos artificiales le llenarán el corazón de humo,
a corto plazo.
Porque quien es
protagonista de encenderlos, lleva en sí un karma que ignora y que lo toma como
rehén cíclicamente a sí mismo, atravesando túneles tan misteriosos como atractivos.
El objetivo sin embargo no es obtener ningún trofeo por
semejante cacería, ni admirar la adquisición una vez alcanzada.
El objeto del juego
es el juego mismo, la competencia, el triunfo, el desafío.
Conductas que reafirman palabras demasiado fuertes.
Declaraciones de amor a primera vista, compromisos genuinos generados en tiempo
record, que estimulan, con la incondicionalidad que no es falsa, ni es
fraudulenta.